miércoles, 8 de mayo de 2013

MOLDES DE CAUCHO



MOLDES DE CAUCHO SILICONADO

Su realización es muy sencilla y permite reproducir piezas con poca complejidad de detalles. La vida media de cada molde es entre 25 y 30 copias, dependiendo de la calidad de la silicona.


EL MOLDE
En primer lugar debemos medir la pieza a reproducir y construir un cajón donde esta quepa con 1 centímetro de holgura por cada lado (1). El cajón está conformado por placas de plástico de 0,75 o 1 mm de espesor, según el tamaño que vayamos a darle al molde (2).
Para evitar posibles escapes debemos sellar las uniones con Maskol también puede emplear- se plastilina aunque ciertas siliconas no fraguan al contacto con ésta (3).
Antes de pegar las piezas originales al fondo del molde, hay que realizar con varillas de plástico las entradas de bebederos para la resma. En ciertas piezas simples esto no es necesario (4-5).
Una vez pegados los originales dentro del molde preparamos la silicona (6), normalmente viene comercializada en envases de 1 kg junto a un pequeño frasco de 50 gramos que contiene el catalizador. Conviene emplear para la mezcla vasos desechables y guantes de goma, pues la silicona mancha mucho; vertemos en el vaso la cantidad que consideremos oportuna de silicona, y a continuación añadimos el catalizador en la proporción que nos especifica el fabricante (normalmente el 5%) removiendo con una varilla hasta que la mezcla quede homogénea. El sistema de medición de las proporciones es cuestión de cada cual, yo lo hago a ojo pues ya he realizado bastantes moldes.
Teniendo preparada ya la mezcla comienza la operación de vertido que hemos de realizar lentamente y sin prisas; (7) tras verter una pequeña cantidad de silicona sobre las piezas tiramos aire con el aerógrafo a baja presión, con objeto de que se forme una fina película que recubra las piezas evitando la aparición de burbujas de aire (8) (esto puede hacerse también con un pequeño pincel, aunque resulta más tedioso), acto seguido continuamos con el vertido paulatino hasta llegar al borde superior del cajón de plástico
(9).
El tiempo de secado es de unas 24 horas, pudiendo fluctuar la duración en función de la cantidad de catalizador que lleve la mezcla.
Tras el secado sacamos el molde extrayendo las piezas que hayan quedado en su interior
(10).
Si tenemos dificultades para la extracción, conviene para evitar roturas del molde y facilitar el vertido de la resma, realizar unos cortes longitudinales con una cuchilla nueva..






LA RESINA
La resina Epoxi de fraguado rápido, se comercializa en envases metálicos de diversos tamaños, y consta de dos componentes que han de mezclarse entre sí a partes iguales. El método de trabajo consiste en depositar una cantidad de cada componente en sendos vasos o recipientes al uso (11), vertiendo estas cantidades en un tercer recipiente que es el que sirve para realizar la mezcla que debemos remover concienzudamente (12).
Vertemos esta mezcla en el molde procurando que la resma caiga con chorro fino para evitar la formación de burbujas de aire (13), también podemos ayudarnos abriendo ligeramente el molde estirándolo por sus extremos con los dedos, pero debemos tener cuidado de no mancharlos con la resma pues podría escurrírsenos el molde de entre los dedos, y salpicarnos con resma en los ojos si no hemos tenido la precaución de utilizar unas gafas de trabajo.
El molde ha de rellenarse hasta que rebose, retirando el exceso de material con el rabo de un pincel o similar. El tiempo de fraguado suele ser como máximo de 10 minutos, durante los cuales la resma desprende unos vapores sumamente tóxicos que debemos evitar inhalar. Si al intentar extraer las copias del molde notamos que aún no han endurecido del todo, debemos aguardar algunos minutos más, transcurridos los cuales procederemos a la extracción (14-15). En las fotos (16-17) pueden verse los moldes y las copias de resma.
Por favor, si deciden  hacer moldes y copias en resma, sed consecuentes con el medio y no viertan ninguno de los dos componentes a la red de alcantarillado ni a la tierra, puestos son sumamente tóxicos y pueden afectar a la capa freática. 



DESBASTADO


HERRAMIENTAS PARA DEBASTAR
Los instrumentos para desbastar son básicos en el equipo de cualquier modelista y de su buen uso depende el acabado de una maqueta durante la fase de montaje. 
LIJAS
Es el abrasivo más versátil, conocido y utilizado que existe, y aunque su manejo es muy sencillo requiere grandes dosis de paciencia y atención por parte del modelista. El uso descuidado de un abrasivo puede estropear el acabado de una maqueta.
Se comercializan papeles o cartones de varias clases, existiendo lijas específicas para trabajar sobre madera, metales, etc. La más empleada para montar kits de plástico es la llamada lija de agua de la que existen varios tipos numerados según su grano. Cuanto mayor sea el número en la escala menor será su poder abrasivo. Para desbastar piezas de poliestireno es suficiente con disponer de dos o tres tipos.
La operación de lijado sobre un modelo debe realizarse por fases. Durante la primera, en la que podemos utilizar un papel de 320 ó 350 desbastaremos la masilla aplicada en las juntas y el sobrante de pegamento ya endurecido. Si el ajuste entre las piezas es muy defectuoso, el desnivel entre ambas será mayor. y por lo tanto necesitaremos un papel más abrasivo. Seguidamente aplicaremos un grano más fino, del 450 ó 500. que servirá para rematar el acabado, eliminar pequeñas rebabas y si procede, suprimir detalles grabados sobre el plástico. Opcionalmente podemos emplear un 500. 600 o más para pulir las superficies.
La lija debe adaptarse a la forma de la pieza. Nosotros mismos podemos construir pequeños soportes de madera para el abrasivo, de forma que su manejo resulte más cómodo y ofrezca mejores resultados. Actualmente también existen en el mercado esponjas abrasivas que se utilizan de la misma forma que el papel, siendo más duraderas.



LIMAS
Las limas utilizadas en modelismo, también llamadas limas de relojero son unos instrumentos destinados a realizar los trabajos más delicados sobre las maquetas. Sirven para realizar toda clase de orificios, para afinar cortes en las piezas de un modo muy preciso y para modificar la forma de los elementos que estén mal reproducidos. Su empleo es muy sencillo, aunque el acabado que puedan ofrecer dependerá siempre de la habilidad del modelista.
Las limas de precisión se fabrican normalmente con acero templado y se comercializan por unidades o en estuches con juegos completos.
No es una herramienta demasiado barata, pero bien cuidadas duran muchísimo tiempo. También existen mangos de cabeza intercambiable que permiten acoplarlas y trabajar más cómodamente. Existe una gran variedad de tipos en cuanto a su perfil y forma, siendo imprescindibles la de sección circular o de cola de ratón, la lima de sección recta estriada en sus caras y la lima de sección cuadrada o de cuadradillo. Además de éstas, las hay de sección triangular, rómbica, curva, etc.
Para mantener las limas en buen estado conviene limpiar periódicamente sus estrías con un cepillo y no destinarlas nunca a desbastar materiales extremadamente duros. Para estos últimos o para trabajar sobre grandes superficies existen herramientas específicas de mayor tamaño y estrías más marcadas, fabricadas con metales muy resistentes.
Sobre plásticos blandos es necesario rematar el trabajo de las limas con papel de lija, ya que sus estrías suelen dejar marcas sobre las piezas. Su uso también es muy recomendable para desbastar cualquier clase de masilla y pegamento ya endurecidos, o sobre miniaturas metálicas.


FRESAS
Las fresas son unas herramientas bastante versátiles que actúan por rotación, ya que están pensadas para se acopladas a un minitaladro eléctrico o una fresadora. Generalmente se utilizan para desbastar, cortar y tallar, aunque su versatilidad permite que puedan ser destinadas a multitud de usos.
Las fresas de piedra, fabricadas casi siempre con minerales como el corindón, se emplean para desbastar materiales de dureza media o para hacer tallas de precisión, que posteriormente se terminarán a mano con limas. Se comercializan bajo diferentes formas y tamaños, pero al ser herramientas rotativas suelen poseer una sección circular, cilíndrica y cónica. Sobre modelos de plástico se usan para desbastar el excesivo grosor de las piezas o para reproducir determinados efectos de desgaste. como roturas, golpes, impactos, etc. Para manejarlas es necesario regular la potencia del minitaladro hasta conseguir una cantidad de revoluciones adecuada, ya que la fricción excesiva y el calor que ésta genera puede dañar las piezas o embotar la herramienta estropeándola.
Las fresas metálicas se emplean en las mismas funciones que las anteriores. aunque por su naturaleza resultan más resistentes y adecuadas para trabajar sobre materiales blandos, como el plástico y la resma. Existen multitud de tipos, como las de estrías cruzadas y dentadas, aunque las más útiles son las de cabeza esférica estriadas longitudinalmente o laceoladas. El sentido de las estrías debe ir en relación con la dirección de giro del minitaladro.
CEPILLOS
Las cardas y cepillos de cerdas metálicas y resistentes, casi siempre de acero o latón, se destinan para pulir y desbastar ligeramente algunos materiales. Resultan muy útiles para pulimentar toda clase de miniaturas de metal, dejando sus superficies perfectamente preparadas antes de pintar. En el caso concreto de las figuras, el efecto producido al pulir permitirá que sus formas y detalles se aprecien con mayor nitidez, además de descubrir a tiempo pequeñas imperfecciones. Para esta labor también puede usarse un estropajo o esponja de aluminio.
Las cardas metálicas son empleadas ocasionalmente en modelismo naval para raspar la madera, igualan do la masilla y las juntas. o eliminando capas de pintura, tintes y barnices. En la elaboración de terrenos y elementos de ambientación para dioramas. son usadas para obtener texturas, raspando y presionando sobre la masilla, escayola. etc.
Los cepillos rotatorios necesitan ser acoplados a un minitaladro eléctrico, destinándose también para desbastar y pulir. Generalmente se componen de un disco o de un pequeño cilindro con cerdas de aluminio o con fibras elásticas y resistentes de nylon, que se utilizan sobre miniaturas metálicas. Para pulir materiales blandos, como el plástico y la resma, existen instrumentos de fieltro, cuyo uso se puede combinar con pastas especiales de pulimentado.



CONSIDERACIONES 
La elección de una herramienta concreta para desbastar y pulir depende. en primer lugar. de la dureza de la superficie sobre la que vaya a utilizarse. Debe considerarse que no todos los plásticos, maderas, resinas y aleaciones metálicas ofrecen el mismo grado de resistencia frente a un abrasivo, sucediendo lo mismo con las masillas y el resto de los materiales. Otros factores a tener en cuenta dependen del tipo de trabajo que se vaya a realizar: una lima puede usar- se para desbastar y al mismo tiempo modelar: un papel de lija para eliminar una mano de barniz y un disco de fieltro para pulir pinturas plásticas. miniaturas metálicas y piezas de plástico transparente. Todas estas herramientas son muy versátiles y. por tanto, su empleo estará condicionado por la experiencia de cada modelista.
Los instrumentos que se acoplen al minitaladro eléctrico deben ser manejados con precaución. La fricción sobre los materiales puede producir daños irreparables en las piezas o provocar molestias y pequeños accidentes al aficionado que los use de manera inapropiada. Es aconsejable proteger nuestras manos y ojos de las partículas y fragmentos que salen despedidos por la velocidad de rotación, y de los cortes o heridas que podemos producirnos con las fresas y discos de lijar en un momento de descuido. 


CALCOMANIAS

CALCOMANIAS
La última fase de la decoración de una maqueta consiste generalmente en la colocación de sus numerales emblemas y matrículas, impresos casi siempre bajo la forma de una calcomanía que se separa del papel soporte mediante su inmersión en agua.
La mayoría de los kits suministran diferentes clases de motivos para poder realizar varias versiones de un mismo modelo o para elegir uno concreto que nos interese especialmente. A su vez, existen multitud de fabricantes especializados, como Superscale o Verlinden, que al editar hojas de calcas para aviación, carros de combate, vehículos competición, etc., permiten ampliar aún más nuestra gama de posibilidades a la hora de decorar y situar históricamente nuestra maqueta. Por si todo esto fuera poco, también se comercializan hojas de película transparente, o calca virgen, sobre la que nosotros podemos dibujar el motivo que deseemos. Antes de adquirirlas debemos comprobar que se encuentran correctamente impresas respecto a su ajuste, definición y color.
Aunque cada modelo posee una serie de particularidades concretas, ya sea en su montaje o acabado, vamos a describir ahora la forma correcta de manipular y colocar calcomanías, aceptada generalmente como más aconsejable y de mejores resultados.
El primer paso consiste en aplicar sobre la superficie del kit ya pintado una capa con un buen barniz brillante y transparente (ver Diccionario Técnico, número 10) preferentemente con aerógrafo, y esperar a que seque totalmente. Después separamos las calcas correspondientes a la versión elegida y recortamos cada uno de sus motivos con unas tijeras pequeñas o a cuchilla para eliminar, en la medida de lo posible, la película de gelatina sobrante que las sirve de soporte. Esta operación debe realizarse con sumo cuidado, aunque pronto comprobaremos que en algunos casos resultará muy difícil o imposible; si es así, no preocuparos.
El segundo paso consiste en sumergir durante unos instantes las calcomanías en un recipiente con agua, al que podemos añadir una o dos gotas de vinagre. Lo ideal es disponer de un pequeño plato de cerámica, más bien plano, en el que sumergiremos las calcas por orden, una a una, en lugar de hacerlo con todas a la vez, y esperaremos a que la película comience a despegarse del papel soporte por sí misma. Nunca forcéis el desprendimiento de la calcomanía porque podría romperse, pero tampoco la mantengáis sumergida durante excesivo tiempo para que el adhesivo que lleva incorporado no se disuelva en el agua.
Para adaptarlas perfectamente a la forma y relieve de la maqueta existen dos productos especiales que son imprescindibles. Se trata del Micro-Set y del Micro-Sol. Son dos soluciones líquidas e incoloras que adaptan las calcomanías a cualquier superficie donde se apliquen, evitan la formación de burbujas y mejoran su adherencia. También ayudan a transparentar la gelatina soporte y no alteran la pintura del modelo.
Una vez separada la calca del papel, aplicamos Micro-Set a la zona del modelo donde vayamos a situarla, la colocamos correctamente centrada y volvemos a aplicar el mismo líquido sobre ella. Si la cantidad de agua y de Micro-Set rebosan demasiado, podemos eliminar el sobrante con una esponjilla o paño suave. Dejad que el Micro-Set se seque y se evapore por sí mismo. Una vez hecho esto volveremos a humedecer la calcomanía con un pincel, pero ahora empleando el segundo líquido o Micro-Sol. Durante el tiempo en que éste actúa, puede observarse que la calca tiende a arrugarse, pero se trata de un efecto natural de este producto. Transcurrido un plazo prudencial volverá a su estado original y perfectamente adaptada.
Si observamos que aparecen burbujas de aire o que la calca no se ha adaptado completamente, procederemos a añadir Micro-Sol de nuevo, eliminando dichas burbujas con la punta de un alfiler o realizando cortes con una cuchilla bien afilada a lo largo de la calca si se trata, por ejemplo, de adaptarla a una superficie acanalada. Recuerde que cuanto más tiempo dejemos actuar el efecto y acción de ambos líquidos, será mejor el resultado. Procurar no tocar las calcomanías con los dedos, utilizando para manipularlas un pincel suave completamente limpio. Una vez secos estos productos. y habiendo colocado la totalidad de las calcas, procederemos a añadir una nueva mano de barniz brillante por encima y más tarde el acabado definitivo con el mismo barniz brillante, mate o satinado.
TRANSFERIBLES
Su uso y presentación es igual que el de las hojas tipográficas empleadas en diseño gráfico, pero en modelismo se utilizan menos que las calcomanías al agua. Poseen la ventaja de poderse aplicar sobre cualquier material o superficie pintada gracias a su adhesividad en seco y no es preciso recortarlas al carecer de gelatina soporte. Sin embargo, su manipulación y colocación puede resultar al principio incómoda y engorrosa.
Para usarlos, se sitúa sobre la zona determinada del modelo la hoja de acetato transparente con el dibujo impreso y se frota la superficie del mismo con la punta de un lápiz blando, un bolígrafo o un buril especial, con punta metálica o de fibra, pero sin hacer excesiva fuerza con la mano para no rayar y estropear el transferible. Durante todo este proceso no debe moverse. Una vez fijado, levantamos la hoja soporte despacio y con cuidado para no romperlo y lo protegemos frotándolo un poco. por encima, con el papel encerado que siempre suministra el fabricante. Si la superficie de la maqueta posee mucho relieve, es de difícil acceso para nuestras manos o si se trata de situar un transferible demasiado pequeño, realizamos la operación anterior fijando antes el motivo sobre un trozo de cinta o papel adhesivo transparente.








CUCHILLAS


CUCHILLAS
Son imprescindibles y de su acertado uso, depende en gran parte, la buena terminación de una maqueta. Se comercializan varios tipos, pensados para adaptarse a múltiples funciones.
Únicamente será nuestra experiencia como modelistas, la que nos indique el tipo de cuchillas y otros instrumentos de corte a utilizar, adaptándose mejor a nuestro sistema de trabajo. Su empleo puede depender de un proceso manual concreto, o del material sobre el que estemos trabajando. La gama de utilidades puede ser muy amplia; desde el corte de enmascaramientos o de precisión sobre pequeñas piezas, hasta el modelado de figuras.
Las hojas se montan generalmente sobre un mango o porta cuchillas metálico, cuyo extremo posee una mordaza ajustable que permite el intercambio de cuchillas. Se comercializan dos tamaños o grosores, siendo aconsejable disponer de ambos. Las clases de hojas que se les pueden adaptar son similares, variando únicamente sus dimensiones y resistencia. El mango pequeño puede destinarse para las tareas más delicadas, difíciles y precisas, o para trabajar; sobre pequeñas miniaturas. El de mayor tamaño resulta ideal en labores que requieran un mayor esfuerzo, como en el caso de cortar materiales de excesivo grosor o dureza, desbastar grandes piezas o montar maquetas a gran escala.
La cuchilla de tipo universal tiene forma de triángulo rectángulo, con filo en uno solo de sus lados. Esta clase de hojas es ideal para realizar las funciones de mayor precisión, recortar enmascaramientos y calcomanías, grabar paneles en el plástico y modelar pequeñas y detalladas piezas. Su filo también es útil para eliminar rebabas en los elementos frágiles del modelo, o en sus zonas más inaccesibles. La punta suele partirse rápidamente si las utilizamos incorrectamente, como en el caso de usarla para cortar materiales duros o para practicar orificios. Una vez gastadas se pueden destinar para aplicar masillas, tallar, o modelar algunos detalles al calor, adaptando la cuchilla a un soldador de 15-17 W.
El resto de utilidades, según la forma y filo de la hoja, puede llegar a ser muy variado. Las cuchillas en arco son excelentes para tallar madera: las de borde recto sirven para cortar pequeños listones y grabar detalles: las de perfil curvo para cortar piezas de tamaño medio o separar los elementos del kit de su bastidor:
las de filo en bisel para recortar pIasticard, planchas de madera o de metales blandos: las de doble filo para modelar y de dientes serrados para efectuar cortes de mucha precisión. La mayoría de las marcas que fabrican estas herramientas, como Proedge y X-Acto, comercializan estuches que incluyen un completo surtido de mangos y cuchillas, aunque también se pueden adquirir individualmente.
Aparte de los tipos antes mencionados, existen instrumentos de corte adaptados a una misión específica, como es el caso de la cuchilla tipo compás, ideal para recortar enmascaramientos o piezas circulares sobre plasticard fino, y hojas giroscópicas para realizar cortes sobre detalles o dibujos muy sinuosos. Aunque los sacabocados y las gubias pertenecen a otra clase de herramientas, también se utilizan para realizar cortes de precisión de diferentes tipos, grabar determinadas formas sobre la superficie de un material y tallar. Los sacabocados pueden emplearse para obtener pequeños elementos de perfil esférico, grabar remaches y paneles circulares. Generalmente se comercializan estuches que incluyen un mango metálico y varias cabezas intercambiables, según su tamaño. Las gubias de precisión se adaptan al mango de las cuchillas y poseen diferentes formas. Su uso es casi exclusivo del modelismo naval, aunque también son imprescindibles a la hora de tallar materiales destinados a la confección de dioramas, como es el caso de la escayola endurecida y el corcho.
Todos los instrumentos de corte implican una serie de riesgos, inherente a sus características, pudiendo suponer un motivo de accidente para el modelista, si son manipulados con descuido o utilizados incorrectamente. 








ACRILICOS


TÉCNICAS DE PINTURA EN ACRILICOS
La pintura de figuras es una de las técnicas más difíciles de explicar a través de texto. El mejor procedimiento es in situ; no obstante, trataremos de dar todas las explicaciones necesarias como orientación y base de partida para los aficionados.
Seguiremos el método y el texto que actualmente se desarrolla en Miniaturas Beneito,
para la realización de las técnicas de pintura no se requiere una actitud artística elevada. La experiencia ha demostrado que cualquier persona puede aprender a pintar correctamente a través de este método con resultados satisfactorios. Una mayor actitud artística ya es necesaria a la hora de conseguir una calidad elevada (súper o extra) o cuando se busque suplir con la pintura defectos y mala calidad de modelado o fundición.
En definitiva, para un principiante es mucho más fácil decorar una figura de calidad (aunque sea cara) que un «tocho de plomo», ya que el pintor se dedicará a colorear y definir con más o menos técnica una figura perfectamente modelada y con detalle. Es habitual que el principiante reserve los mejores modelos para «cuando sepa pintar» e intentar sacar el máximo de partido a figuras baratas, pero como hemos visto incluso para empezar, cuanta más calidad mejor.
Hay que conseguir unos materiales adecuados. Es evidente que con una «brocha» no se pueden hacer demasiadas sutilezas, por muy buen pintor que uno sea. El equipo básico estará compuesto de:
3 pinceles de Marta o Marta Kolinsky de los números 0, 1 y 2 (Skoda, lsabey. Winsor, Newton, Da Vinci. etc.).
12 colores de Film Color Vallejo u otros similares: Miniatures Paints, Decoart. etc.).
4 colores de Decorfin, 2 colores Adithes (metálicos).
Una paleta para la mezcla de colores que no sea permeable (un plato viejo o una bandeja de plástico son muy adecuadas).
Un vaso de agua. Un trapo de toalla fino. Con este juego de colores podemos, a través de mezclas, lograr una notable gama de tonalidades. No obstante, existen más de 80 colores diferentes en la gama de Vallejo que nos facilitan en muchísimas ocasiones el trabajo de mezcla usando directamente esos tonos. La compra de estos colores se ha de hacer a medida que los necesitemos para pintar los distintos uniformes y accesorios de las figuras que iremos coleccionando.
El montaje ha sido explicado en anteriores artículos, por lo que pasamos directamente a la pintura. Una vez montada la figura, se puede dar una imprimación de un color neutro, gris o crema; pero también se puede pintar directamente, ya que al tratarse de unas pinturas acrílicas tienen un mayor poder de «agarre» sobre el metal. En cualquier caso, la imprimación ha de ser muy fina para no restar detalles sutiles.
IMPORTANTE: La mejor posición para coger la figura al pintarla es entre la peana y la cabeza (estas dos piezas se pintarán las últimas), asiéndolas con los dedos índice y pulgar, respectivamente. Es necesario acostumbrarse desde un principio a apoyar las dos muñecas sobre la mesa de trabajo mientras pintamos. Con esto conseguiremos un buen punto de apoyo sin depender del pulso.
(NO PINTAR NUNCA A MANO ALZADA.)
La técnica que emplearemos con estas pinturas se basa en LAS SUBIDAS DE COLOR CON AGUADAS.
El acrílico es un medio que tiene la ventaja de un secado muy rápido, casi instantáneo, con relación a las pinturas esmaltes (Humbrol, Rewell, Pactra, etc.) u óleos. así como una mayor variedad y viveza de tonos y colores. Si se ha pintado alguna vez con Humbrol u Oleo nos daremos cuenta de que al secar pierden o cambian de color: esto también se evita con el acrílico, ya que apenas varía de tono con el transcurso del tiempo.
El principal inconveniente de estas pinturas es que no se puede DIFUMINAR el color una vez dado en la figura. Es, por tanto. necesario hacer las mezclas de color (SUBIDAS) en la paleta y trasladarlas a la figura mediante sucesivas capas LIQUIDAS que se superponen.
Una SUBIDA es, básicamente, la mezcla del color base más una pequeña cantidad de blanco o amarillo (dependiendo del color) para poder aclararlo o subirlo de luminosidad.
De esta forma conseguiremos los diferentes tonos de un color con los que podemos ir dando VOLUMEN a las partes más prominentes de la figura. Estas subidas se irán dando, recogiendo hacia las zonas más abultadas de la parte a pintar. A su vez, deben ser lo suficientemente LENTAS o TENUES (poco contrastadas entre sí) para no dejar CERCOS. Es preferible hacer las subidas con muy poca cantidad de blanco para no contrastar demasiado el color.
La cantidad de subidas bien ejecutadas nos darán la entidad de la pintura. Las figuras de alta calidad suelen llevar diez o más. Como iniciación sólo realizaremos cuatro o cinco subidas, ya que para empezar es suficiente. Después. la práctica y la exigencia de calidad de cada uno impondrá el número necesario.
Los errores más comunes que se cometen al principio Son:
Empastar el color (color muy espeso).
Subidas demasiado rápidas (muy acusadas).
Para solucionarlo debemos acostumbrarnos desde un principio a:
Emplear la cantidad de agua necesaria. Esto se consigue con la práctica. a medida que se ejercite en el manejo del acrílico.
Las subidas, como hemos dicho anteriormente deben ser menos contrastadas (poco aclarado de blanco cada vez).

EJERCICIO
Sobre una cuartilla de papel blanco (folio), empleando el color negro y el pincel de los números 0 o 1 (perfilado), trataremos de ESCRIBIR nuestro nombre (o cualquier dictado), procurando que el trazo de pincel sea lo más fino y las letras lo más pequeñas posible. Podemos dibujar o hacer rayas verticales y horizontales, hacer ojos del tamaño de las figuras, etc. Los objetivos de este ejercicio son dos:
1. Emplear la cantidad adecuada de agua para diluir la pintura. Si ésta fuera muy espesa, el pincel no pintará o quedarán los trazos cortados. Si, por el contrario, es demasiado aguada el trazo será muy tenue de color (agua sucia).
2. El segundo objetivo es el de conseguir un TOQUE de pincel lo suficientemente fino como para poder perfilar perfectamente los detalles de una figura.
Hay que tener en cuenta que debemos tener una destreza con el pincel semejante a la que obtenemos con un lápiz o una plumilla muy finos. Conviene llenar un par de folios antes de ponerse a pintar, aunque sepamos que esto es BASTANTE PESADO.
MÉTODO
1. Base
Con el pincel del número 2 daremos una primera capa de pintura que denominamos BASE (la base es un color lo más parecido posible al deseado. pero ligeramente mas oscuro). Es muy importante que no sea muy espesa para no empastar el detalle. En algunos colores que cubren poco es mejor dar dos capas líquidas de base que una muy espesa. Ejemplo: elegiremos el color B-60 Vallejo (azul prusia) para una chaqueta de este color.
2. Primera subida
Basándonos en la tabla de colores adjunta este color base (B 60) se mezcla con un poco de B-67 que es un color más claro (o bien un poco de blanco). Con este tono, ligeramente más claro, daremos una segunda capa menos extensa en las partes más prominentes (arrugas. hombros, pecho. espalda. etcétera).
3. Segunda subida
A esta última mezcla (B60 + B-67) se añade otra cantidad de blanco y se repite la operación anterior, recogiéndonos hacia el interior de la zona que estamos pintando. De esta manera, aclarando esta mezcla en sucesivas y extensas capas. podemos realizar tantas subidas como queramos.
4. Sombra
Una vez que hemos aclarado las zonas de luz, utilizamos otro color ligeramente más oscuro que el base para sombrear las partes más hundidas. Este color o sombra es generalmente el resultado de mezclar la base + negro (en nuestro caso. B-60 + negro). Importante: esta mezcla debe ser muy tenue y ligeramente más aguada de lo normal.
5. Perfilado
Entre las diferentes piezas de un uniforme (chaqueta. solapas, pantalón, cinturón, etc.), en el límite de un color y otro y alrededor de cualquier detalle (botones, insignias, etc.) debemos, como antes se ha descrito, trazar una línea lo más fina posible de color negro (cuanto más finas mayor calidad y definición daremos). Esto es lo que se denomina perfilado. Si este paso lo omitimos o lo hacemos con mala técnica, no conseguiremos la limpieza con la que se valoran los mejores trabajos. Resumiendo, el perfilado es tan importante como un buen trabajo en las subidas de color.

CONSEJOS PRACTICOS

Todos los colores de la gama Pum Color Vallejo son de tonalidad mate. Las cuatro referencias de la marca Decorfin son exactamente iguales y compatibles (se pueden mezclar entre sí) con las tonalidades de Vallejo. La diferencia estriba en que el Decorfin fin tiene un acabado ligeramente brillante o satinado. Estos colores se emplean para decorar las partes donde se requiere este tipo de acabado (zapatos, correas de cuero o acharoladas, etc.). Son particularmente útiles en la decoración de caballos, ya que la piel del animal posee un lustre de este tipo. Estos colores tienen un tiempo de secado ligeramente más lento, que favorece el poder difuminar rápidamente con tonalidades más claras. Por esta propiedad son muy útiles en los animales.
Barnizado
Cualquier color puede ser barnizado para crear tonalidades brillantes o satinadas (tules, sedas, etc.). Pero no es necesario cubrir toda la figura para preservarla de los elementos o para que no se deteriore al tacto, como pasó con otro tipo de pinturas. Sólo tendremos la precaución de no manipular la figura una vez decorada, al menos durante el primer mes. Después de este tiempo, y dependiendo de las condiciones de humedad o temperatura a que ha estado expuesta, se puede tocar en su totalidad y casi sin riesgo. ya que es muy difícil que se levante la pintura, a no ser por la acción de un decapante muy fuerte.
Los barnices son los específicos de acrílicos; hay varias marcas. También es muy efectivo diluir una cantidad de ALKYL con agua, en una proporción de 1 a 5. Este tipo de barniz tiene la ventaja de que al no llevar disolventes no tiende a amarillear con el paso del tiempo, así como su bajo coste y fácil adquisición.
Metalizados
Para decorar las partes de la figura que representan en la realidad objetos metálicos (espadas, hebillas, botones, cascos, corazas, etc.) utilizaremos los tres colores de Adithes metalizados o cualquiera de la numerosa gama de este tipo existentes en el mercado. Nunca debemos confundir estos colores con el oro y plata de Vallejo.
Los colores metalizados de Vallejo (oro, ref. 911, y plata. ref. 910) se utilizan para pintar las partes que representan en la realidad hilo de oro y plata (galones, alamares, charreteras, etcétera). 










BARNICES


BARNICES
Aunque forman parte del apartado de pintura, los barnices tienen la suficiente entidad como para considerarlos un capítulo aparte. Además de proteger la pintura y las calcas, cumplen la función de unificar el conjunto de las pinturas y determinar su acabado. Durante mucho tiempo la búsqueda de un barniz de buena calidad ha sido una constante obsesión de los modelistas. Con frecuencia los barnices terminaban amarilleando, sobre todo en los colores claros. Otro problema muy común era la falta de uniformidad de sus resinas, por lo que los acabados no siempre eran los que indicaba el producto, aparte de la tendencia a blanquear y disminuir la brillantez de los colores, sobre todo el mate. Afortunadamente ahora existen magníficos barnices perfectamente definidos en sus acabados mates, satinados o brillantes, y también han aparecido tos cambiadores de acabado, materiales que, añadidos a las pinturas, cambian su acabado natural, pasando de brillo a mate y viceversa. Igualmente nos encontramos con barnices de protección, que se utilizan principalmente para los colores metalizados de esmaltes que los protege y permite realizar posteriores tratamientos como lavados, etc. sin que afecten al color base. Son muy útiles para pintar motores de coches y aviones o carros, cuya dificultad reside en la agresión que se produce sobre un color al actuar con mucha cantidad de disolvente.
Los acrílicos no precisan de estas protecciones, pues al secar se quedan indisolubles al agua e incluso a los esmaltes, lo que representa una consiguiente ventaja.
Los primeros barnices en tener aceptación fueron los de Micro, después vendrían los de Marabu, que hasta el momento son insuperables. Los primeros colores se presentaban en el clásico tarro o frasco, mientras que actualmente también pueden adquirirse en spray no obstante, los mejores resultados se obtienen cuando se aplican a pistola Para los acrílicos también existen buenos barnices tanto los específicos a base de agua o disueltos en alcohol. Tamiya y Marabu ofertan muy buenos barnices de acrílicos, aunque también hay marcas dedicadas a bellas artes que los producen.




METODOS DE APLICACION
Un aspecto muy importante es la dilución: si empleamos el barniz muy espeso nunca quedará bien, la capa será excesivamente gruesa y la huella de las pinceladas muy marcadas: por el contrario, si está muy líquido se necesitan varias capas. En el peor de los casos esta última opción es la más adecuada. La utilización del pincel viene determinada por casos puntuales, brillo de unas gafas, barnizado satinado de un arma, moteado de una prenda. etc., mientras que para piezas grandes lo ideal es el aerógrafo. Si no se dispone del mismo, los spray sirven perfectamente, se aplican en pasadas sucesivas de izquierda a derecha o viceversa, de forma uniforme, procurando no detenerse y encharcar puntos determinados para que la capa quede uniformemente distribuida. Los barnices tienen a veces comportamientos muy peculiares, pues un acabado perfectamente mate cuando se aplica con aerógrafo puede quedar satinado o brillante si se da con pincel, es por tanto conveniente hacer pruebas con diferentes marcas y clasificarlos para un tipo u otro de uso.
Después de barnizar se pueden aplicar posteriores tratamientos, por ejemplo algunos maquetistas pintan en un mate con una capa un poco más gruesa de lo normal y obtienen el brillo por frotación pulimentando con productos como el compoud. El proceso es más lento y se procede poco a poco con una gamuza y el producto, actuando por zonas frotando suave e insistentemente hasta obtener el brillo: también se puede seguir el mismo procedimiento sobre un acabado brillo y obtener una superficie de cristal.